Vicente Risco

Vicente Risco: El arquitecto del pensamiento galleguista

11/03/2025
Redacción
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Ourense, ciudad de piedra y pensamiento, ha sido cuna de grandes intelectuales que forjaron la identidad cultural de Galicia. Entre ellos, pocos nombres resuenan con tanta fuerza como el de Vicente Risco (1884-1963). Figura fundamental de la Xeración Nós, su vida y obra estuvieron marcadas por una profunda inquietud intelectual, un talento narrativo excepcional y una evolución ideológica que lo convirtió en un personaje controvertido.

Risco no solo fue un escritor, sino un arquitecto del pensamiento galleguista, un teórico que dotó al nacionalismo cultural de una estructura filosófica y estética. Sus ensayos, novelas y artículos ayudaron a definir lo que significaba ser gallego en el siglo XX. En sus palabras, Galicia era «un mundo en sí misma», una nación con una identidad única que debía ser estudiada y preservada.

Pero su historia es también la de un hombre que transitó por caminos complejos, desde el galleguismo más vanguardista hasta posturas ideológicas que lo alejaron de muchos de sus contemporáneos. Como toda gran figura intelectual, Risco fue una suma de contradicciones, un explorador del alma gallega cuya huella sigue marcando el pensamiento cultural de Ourense y de Galicia.

Ourense y la formación de un intelectual

Nacido en Ourense en 1884, Vicente Risco creció en una ciudad que, a pesar de su aparente inmovilidad, estaba en plena transformación cultural. La llegada del ferrocarril, el despertar de un incipiente movimiento galleguista y la aparición de figuras como Manuel Curros Enríquez convirtieron Ourense en un escenario intelectual de gran efervescencia.

Risco estudió Derecho en Santiago de Compostela, aunque su verdadero interés siempre estuvo en la literatura, la antropología y la filosofía. Su formación fue heterodoxa: comenzó con una inclinación hacia el esoterismo y la teosofía, influencias que se reflejan en sus primeras obras, como «Do caso que lle aconteceu ao doutor Alveiros» (1919), una narración fantástica en la que combina tradición gallega y simbolismo europeo.

Sin embargo, su verdadero salto intelectual llegó cuando se unió a la Xeración Nós, un grupo de escritores e intelectuales que impulsaron el galleguismo cultural desde una perspectiva moderna y europeísta. En Ourense, junto a figuras como Otero Pedrayo y Florentino López Cuevillas, Risco consolidó una corriente de pensamiento que situaba a Galicia en el mapa de las culturas diferenciadas de Europa.

Risco y la construcción del galleguismo cultural

Si hay una obra que define el pensamiento de Risco, esa es «Teoría do nacionalismo galego» (1920). En este ensayo, Risco establece las bases ideológicas del nacionalismo cultural gallego, defendiendo que Galicia no debía ser solo una entidad política, sino, ante todo, una civilización con una personalidad propia.

Su planteamiento difería del nacionalismo político que más tarde desarrollaría el Partido Galeguista: para Risco, Galicia debía buscar inspiración en su pasado celta y atlántico, alejándose de la influencia castellana y reconectando con el mundo europeo. Su visión estaba impregnada de romanticismo, pero también de un rigor intelectual que convertía sus teorías en una referencia ineludible para el galleguismo del siglo XX.

En este sentido, su pensamiento se alineaba con el de intelectuales europeos como Oswald Spengler, cuya idea del declive de las civilizaciones marcó a toda una generación. Risco veía a Galicia como una cultura con un destino singular, y su misión era preservarla de la uniformización impuesta por el Estado español.

Como afirmaba el propio Risco en «Nós, os inadaptados», Galicia debía buscar su «camiño propio, afastado dos modelos impostos», una idea que, décadas después, seguiría resonando en los movimientos culturales gallegos.

La evolución de un pensamiento y sus sombras

Si bien Vicente Risco fue un pionero en la consolidación del galleguismo cultural, su trayectoria dio un giro inesperado con la llegada de la Guerra Civil. Mientras muchos de sus compañeros de la Xeración Nós defendieron el galleguismo progresista y democrático, Risco se acercó al franquismo, lo que hizo que los círculos intelectuales galleguistas lo consideraran un traidor.

Este giro ideológico sigue siendo una de las mayores controversias en torno a su figura. ¿Fue una adhesión sincera o una estrategia para sobrevivir en un régimen que perseguía a los intelectuales galleguistas? La respuesta sigue abierta al debate, pero lo cierto es que, tras la guerra, su papel en la vida cultural de Galicia se redujo considerablemente.

A pesar de ello, su contribución a la literatura y al pensamiento gallego es innegable. Su faceta de narrador nos dejó obras clave como «O porco de pé» (1928), una sátira social que desenmascara la hipocresía de la burguesía gallega con una ironía afilada. Este libro sigue siendo una referencia dentro de la narrativa gallega, un testimonio de la agudeza de su autor para captar las contradicciones de su tiempo.

Risco, un intelectual eterno

Vicente Risco fue un hombre de luces y sombras, un pensador brillante cuya evolución ideológica lo convirtió en un personaje complejo. Su legado es, sin duda, fundamental para la cultura gallega: sin él, el nacionalismo cultural no habría tenido una base teórica tan sólida, y la Xeración Nós no habría alcanzado la dimensión intelectual que tuvo.

Su vida es también un recordatorio de que el pensamiento no es estático, de que los intelectuales no son figuras inamovibles, sino seres atravesados por su tiempo y sus circunstancias. En Ourense, donde su legado sigue vivo en instituciones y estudios que reivindican su obra, Risco sigue siendo un referente, un faro intelectual que, con sus contradicciones, ayudó a construir la Galicia moderna.

Como decía José Ortega y Gasset, «el hombre es él y sus circunstancias». Risco fue, sin duda, el reflejo de las tensiones de su época, un intelectual que, para bien o para mal, dejó una huella imborrable en la cultura gallega.

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